El gobierno asegura que es alarmante las lesiones de los llamados “cola de pato”. Corren al menos 15 kilómetros por turno.
El municipio proyecta implementar un programa de preparación física intensiva para los trabajadores de la recolección de basura, en el intento de bajar el alarmante número de lesiones y enfermedades que se repiten en esa actividad y que complican el cumplimiento del servicio.
La interrupción del diagrama de “rutas” es una mala noticia que se repite con frecuencia en muchos barrios y que provoca quejas de los vecinos. “Hace una semana que no pasan por mi cuadra y los perros rompen todas las bolsas”, es una denuncia frecuente que recogen las radios y las propias oficinas municipales.
Pero lo que ignoran los contribuyentes es que el impedimento de cumplir con las rutas y turnos no muchas se debe sólo a la rotura de los camiones (la excusa habitual de los funcionarios) sino también a las bajas del personal. Es habitual que la sucesión de lesiones y la correspondiente intervención de la ART les impida conformar los tríos que salen con cada móvil.
Por caso, el jueves pasado jefe de sección nocturno de la recolección, Lucio Quintriqueo, reconoció que había 12 trabajadores ausentes por distintas afecciones. El plantel completo es de 45, con los refuerzos más recientes.
El problema es tal que el congelamiento de nuevos contratos que dispuso el intendente Gustavo Gennuso cuando asumió en diciembre sólo admitió excepciones para sumar recolectores, o “colas de pato” como se los llama también.
Y las incorporaciones no son un trámite sencillo, porque los aspirantes deben tener una condición física muy especial: una estatura media de 1,75 metros (muy por encima o por debajo no son aptos) y una relación contextura-grasa corporal propia de un atleta, ya que de otro modo no soportarían la exigencia.
En la última convocatoria, de 35 anotados sólo dos cumplieron los requisitos, según refirió Quintriqueo.
El plan del municipio es que además de atravesar una selección rigurosa, antes de salir a la calle los “colas de pato” cumplan con un entrenamiento de al menos dos meses, para prevenir futuras lesiones. Hasta ahora la preparación sólo consiste en acompañar durante algunos días a alguna tripulación ya avezada y ayudar en el armado de las pilas de bolsas, sin correr demasiado.
Las rutas más largas tienen entre 65 y 80 kilómetros y los recolectores corren no menos de 15 kilómetros en cada turno. A lo cual se suman decenas de saltos para subir y bajar del estribo posterior del camión. También es importante el esfuerzo de brazos y hombros y músculos dorsales para levantar y arrojar bolsas de peso considerable. Una exigencia distinta a la de cualquier deporte. “Son livianitos y la tienen reclara, muchos de ellos juegan al fútbol”, dijo Quintriqueo.
Las lesiones más comunes son las de rodilla y espalda, aunque también sufren los tobillos y los hombros. A ello se agrega el alto número de heridas por manipular residuos cortantes y las mordeduras de perros (ver aparte).
La estadística de accidentes laborales en la recolección de basura que elaboró el municipio da cuenta de que en 2015 se produjeron 47 casos, que provocaron 1.496 días jornadas perdidas de trabajo. De este último número el 28,01% correspondió a traumas y contusiones de rodilla y un 19,9% a lesiones de tobillo y pie. También aparecen en la lista casos de dorsalgia, heridas de dedos y contusiones en la región lumbo-sacra.
Salvo algunos casos muy puntuales, los trabajadores tienen entre 19 y 24 años. Algunos de ellos, consultados por este diario, dijeron que es una tarea pesada, pero les gusta hacerla. “El olor es un problema, pero te acostumbrás”, dijo uno de los jóvenes.
Se quejaron de que el municipio no les da ropa suficiente. En el último año sólo recibieron un par de zapatillas, y les duran no más de dos meses. Hasta hoy no los proveyeron aun de ropa de invierno. Uno de ellos dijo que alguna vez encuentran zapatillas en buen estado entre la propia basura y las reciclan para trabajar.
La idea de exigirles un entrenamiento específico fue expuesta por la subsecretaria de la Función Pública, Gabriela Rosemberg, quien reconoció la necesidad de bajar el ausentismo y darle al tema “una solución estructural”. Explicó que en el programa intervienen áreas como Deportes, Medicina Laboral e Higiene y Seguridad. A futuro está previsto que en los contratos de los recolectores figure el entrenamiento periódico.
Como lo usual es que permanezcan en esa tarea no más de cinco o seis años, otro problema a resolver es su reinserción posterior en otras áreas municipales. Rosemberg reconoció que el 45% no tiene secundario (porque no es hasta hoy un requisito para ingresar como “cola de pato”) y buscarán solucionar esa carencia para favorecer su eventual adaptación a tareas administrativas.
El subsecretario de Deportes, Daniel Ljungberg, dijo que ya efectuaron algunos aportes y consejos para confeccionar un plan de entrenamiento de los recolectores. Señaló que hicieron hincapié en que “el calzado es algo importante y les juega en contra” si no cuentan con zapatillas con buena absorción del impacto.
Explicó que la intención es trabajar en el fortalecimiento de articulaciones y de grupos musculares específicos. También en ejercicios de elongación. A futuro, los trabajadores tendrán una jornada laboral que se repartirá entre las tareas en la calle y una rutina en el gimnasio.
Buscarán prevenir heridas cortantes
El alto número de días laborales caídos entre los recolectores de basura no sólo se debe a las lesiones propias de la exigencia física sino también a las heridas en las manos por la manipulación de residuos.
“El objetivo es cambiar procesos y formas de trabajo, para lo cual hace falta actuar sobre el personal pero también sobre los vecinos, mediante campañas de difusión -explicó Gabriela Rosemberg-. Mucha gente no sabe como empaquetar un frasco roto, o una jeringa, para evitar que se lastime el trabajador”.
Quintriqueo afirmó también que casi a diario los trabajadores sufren mordeduras, por la gran cantidad de canes sueltos.
En la estadística de accidentes elaborada a lo largo de 2015 figuran varios casos de heridas y también de golpes con “objetos móviles”, y al menos dos trabajadores afectados por “exposición a enfermedades transmisibles”.
Los “colas de pato” trabajan turnos de seis horas diarias y cobran un salario básico de categoría 8, más un plus especial que les permite alcanzar un sueldo de bolsillo superior a los 18 mil pesos.
Rosemberg dijo que el trabajo en el nuevo plan de preparación atlética (del que no conoce antecedentes en otros municipios) sería complementado también con una nutrición específica. Señaló que la decisión está tomada y lo pondrán en marcha “cuando estén listos los contratos y seguros”.
Dijo que algunos de los recolectores -en forma excepcional- llegan a cumplir más de 10 años en esa tarea y que “no es lo más recomendable”. Aunque aclaró que “los que más se lesionan son los que recién ingresan”.
FUENTE | http://www.rionegro.com.ar/